Plagio, luego piensan otros.

2 comentarios

Si el humus cultural sobre el que se sustenta la sociedad occidental la ha llevado a un estado de indefinición, confusión y falta de consistencia será, tal vez, porque aquello de lo que se ha nutrido contenía en sí este “débil” desarrollo que muchos han constatado, en el intento de profundizar en los trazos relevantes de nuestra forma de vida y de pensar.

Como sociólogos –aunque en algún aspecto ejercieran de filósofos- Lyotard, Lipovetsky y Bauman son tres analistas de referencia de las sociedades contemporáneas; como filósofo Vattimo posee un lugar destacado que quizás no ha recibido el reconocimiento merecido. Estas menciones responden al hecho de que estos pensadores constituyen un núcleo crítico –en el sentido kantiano- de lo que se ha ido indagando y constatando sobre la sociedad postmoderna o tardo-moderna, o cualquier otro término que desee aplicarse. Podríamos recordar también a Fukuyama y el revuelo que causó su obra sobre el final de la historia y el último hombre.

En cualquier caso, lo que deseamos destacara es la originalidad de los diversos discursos en oposición al trapicheo del plagio que parece una práctica bastante común hoy en día.

Siempre he sostenido que el famoso y venerado Byung-Chul Han es un plagiador de profesión que se ha hartado de escribir obritas, con pretensiones filosóficas, que consistían en repetir lo ya dicho –sin referirse a sus fuentes- articulando términos que en el contexto cultural actual estaban, hay que reconocerlo, muy bien hallados.  Como sería el caso de las sociedades inmunológicas y neurales. Pero más allá de esta picaresca lingüística el contenido de los textos de Han no son más que repeticiones oportunas de lo ya constatado y analizado por pensadores como los referidos anteriormente.

Recuerdo que, sus primeras obras –y creo que casi toda la colección- , llegó  a nuestro país mediante una colección de la editorial Herder cuyo coordinador era Manuel Cruz.

Cruz había sido hace años un reputado profesor de la Universidad de Barcelona que se debió agotar del esfuerzo intelectual realizado y pensó que tal vez podía vivir ya de la “fama”, supongo que por aquello de “cría fama y échate a dormir”. Bien, pues según las acusaciones que ha recibido lleva tiempo plagiando a otros filósofos sin mencionarlos en absoluto. Al enterarme de su posible despropósito, entendí cómo podía ser que alguien como él hubiese recopilado, con orgullo y satisfacción, toda la “obrita” en entregas de alguien, cuya lectura me resonaba continuamente a análisis ya leídos por haber sido gestados por otros.

Al saltar a la palestra las acusaciones contra Cruz se me hizo la luz. Entendí que alguien que había vivido del esfuerzo de otros no tuviese escrúpulos para difundir obras de sencilla lectura que parecían estar descubriendo “la sopa de ajo” y deslumbrando a la cultura democratizada de nuestros tiempos, en la que todo el mundo accede a todo esté o no en disposición de hacer un uso y disfrute de ello. El carácter divulgativo de estos panfletos  permitió que muchas personas ajenas a este tipo de reflexiones accedieran a ellas y se produjo el efecto de idolatrar al nuevo “mesías”.  Hasta el punto de que han sido traducidas y divulgadas en una diversidad considerable de países.

Aquí se halla la respuesta a mi perplejidad al leer “La sociedad del cansancio”, de la que ya realicé una crítica en algunos artículos de este blog[1], e ir constatando la cansina apropiación de lo ajeno, y a menudo del sentido común más básico: No hay mejor representante de un plagiador que otro plagiador.

Debo reconocer que mis afirmaciones en relación a la obra de Han no las he visto avaladas por casi nadie. No sé si por falta de divulgación de la crítica o porque me hallo en el más craso error.

Pero mi corazón sufrió una taquicardia momentánea cuando leí que el reconocido profesor Cruz estaba acusado de plagio y recordé que había sido el artífice de darnos a conocer a alguien que desde el primer contacto que mantuve con sus textos se me antojó como un plagiador descarado.

En fin ¿Casualidades? ¿Coincidencias? ¿O un retorcido uso de quien plagia promocionando a plagiadores?

[1] https://filosofiadelreconocimiento.com/2016/09/03/critica-a-la-sociedad-del-cansancio

Plural: 2 comentarios en “Plagio, luego piensan otros.”

  1. ¡Hola Ana!
    Plagio , el mal que se disemina como plaga y aparece por todas partes…
    Incluso alguien insignificante como yo, fuí plagiado nada menos que por Alfredo Bryce Echenique, fantástico autor peruano, muy reconocido.
    Desde México me escribieron dándome cuenta del plagio a un artículo mío publicado en una revista peruana y que publicó con mínimos retoques, bajo su nombre el mencionado escritor, en dos revistas, una mexicana y otra española. El artículo se llama “¿Limeño o Habitante de Lima?” y envié a México mi artículo y las fotos de la revista “Quehacer” donde apareció originalmente.
    No sé si sentirme orgulloso o furioso. Digamos que no era tan malo el articulito mío…
    ¡Abrazo! 🙂 🙂

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